 | El campo Carioca fue descubierto en noviembre. Otro gran descubrimiento, el campo Júpiter, se halla también en la zona de influencia de Carioca, y no se descarta que haya otros en las proximidades. Todos ellos en aguas profundas. Carioca está a 273 kilómetros de la costa de São Paulo. Antes del gigantesco hallazgo de Brasil se conoció otro de gas natural en Perú, también de grandes dimensiones. Este campo, en el que Repsol tiene el 41%, cuenta con unas reservas comprobadas que equivalen a dos veces el consumo anual de España.
La noticia provocó que los valores implicados se disparasen en Bolsa (Repsol subió un 17,34% en Wall Street y un 9,1% en España, y sus accionistas, Sacyr y Criteria, brazo industrial de La Caixa, con un 12% y un 2,6%) y que las Comisiones de Valores de los países respectivos abriesen de inmediato investigaciones para comprobar si algunos iniciados se habían beneficiado de la información.
El director de la Agencia Nacional de Petróleo (ANP) brasileña, Haroldo Lima, recibió críticas por haber adelantado y quizá magnificado la noticia. No extraña, por tanto, que ahora se guarde un prudente silencio. Fuentes del grupo español han subrayado que la información la canalizan las autoridades brasileñas. Algunas fuentes del mercado de este país sostienen que soltarán la gran bomba informativa a lo largo del congreso sobre la industria petrolera que está previsto para este mes en Brasilia y en el que por parte española participará el director general de Exploración, Nemesio Fernández-Cuesta.
Estas buenas perspectivas de Repsol en Brasil y Perú suponen un impulso después de los reveses que ha recibido en Latinoamérica, sobre todo en Bolivia y Argentina, donde tuvo que incorporar un socio local, el grupo Eskenazi, en YPF después de algunas desavenencias con el Gobierno. El patriarca Enrique Eskenazi, que recientemente acudió a la junta del grupo en Madrid, se ha encargado de limar asperezas.
Latinoamérica es vital para el grupo. Brasil era una apuesta firme para el grupo. Al presentar el plan estratégico, su presidente, Antonio Brufau, manifestó que las aguas profundas de Brasil era una de sus prioridades. La española es la primera compañía privada en dominio minero exploratorio en aguas profundas y cuenta con 23 bloques. Ahora parece que su apuesta ha dado su fruto, aunque Brufau esté con el alma en vilo esperando confirmar el descubrimiento, y los accionistas de Repsol (Luis del Rivero, como presidente de Sacyr; Isidro Fainé, de La Caixa, y Ricardo Fornesa, de Criteria) tengan el rabillo del ojo en el océano Atlántico.
La empresa, por otra parte, está cumpliendo un año de récord, gracias al disparatado precio del petróleo. Entre enero y marzo ganó 1.212 millones de euros, un 36,5% más que el año anterior. Se trata de los mayores resultados registrados por la compañía en un trimestre. Estas cuentas, las primeras tras la puesta en práctica de su nuevo plan estratégico, se han producido en un entorno en el que, además de los altos precios del crudo, ha habido un descenso de los márgenes internacionales de refino y la debilidad del dólar frente al euro, y le han permitido, asimismo, reducir el endeudamiento un 32%, situándose en 2.357 millones de euros.
Fonte: Miguel Á. Noceda, El País |